
“¿Cómo lo describo? Ay, que difícil…” Vacilantemente responde Mauricio Rodríguez, de 17 años, al ser preguntado qué era lo que pensaba de su grupo de crecimiento. Riéndose, pero un poco más seguro añade: “Divertido… unido.”
Desde sus inicios a finales del 2008, los grupos de jóvenes han crecido de un grupito de unas 7 personas, (incluyendo a algunos universitarios metidos de colados) a dos grupos de constante aumento.
“Dios nos ha ayudado mucho,” dice Andrés Handal, líder de uno de los grupos, en cuanto al crecimiento, “los chavos le metieron galleta.” Antes de ser dos grupos, el único líder era Allan Handal, pero en tan solo 2 años fue multiplicado en otros dos jóvenes. “Allan hizo un gran trabajo animandonos a todos.” Añade Andrés.
Monterrey es una ciudad de millones de habitantes, muchos de ellos jóvenes cursantes de secundaria y preparatoria, en su mayoría ignorantes del amor de Dios.
“Los chavos de Monterrey tienen un súper buen potencial, si son guiados correctamente y conforme a los principios de Dios.” Opina Oscar Mauricio Gutiérrez, líder del otro grupo de jóvenes, “Son mejores aún cuado abrazan esos principios. Y no hay que dejar fuera el hecho de que la juventud regia tiene un buen corazón, un corazón noble.”
“Hay que ayudarlos.” Sigue diciendo Andrés, “Buscan desesperadamente el amor y una amistad sencilla, sincera. No buscan complicarse mucho, anhelan una amistad de amigos reales.”
Un ejemplo de todo esto es la historia de Karen Treviño, miembro de uno de los grupos.“En la escuela tuve amigos que se hacían un año y terminaban el otro. Siempre quise tener un grupito de amigos como en la televisión, que no terminaran con el curso del año, ¡y en el grupo ya lo encontré!”
Además de enfocarse en comunión y amistad, ambos grupos de crecimiento dan cada viernes temas prácticos y relevantes.“El punto es enseñar la Biblia de una forma juvenil y práctica, que los chavos puedan entender y aplicar.” Dice Andrés.
Oscar concuerda:“Los temas son muy buenos. Súper bien acomodados al diario vivir y bien inspirados en lo que es más importante, que es la Biblia.”
En el transcurso de este par de años, el grupo de crecimiento ha visto a jóvenes cambiar de no saber nada de Dios, a ser discípulos en crecimiento, bautizados y con un amor genuino a Dios y a Su causa.
¿La meta? 50 grupos de crecimiento para el año 2025.
“No es una meta irreal,” Andrés dice confiadamente, “con la ayuda de Dios lo podemos cumplir.”